Número “5”, Colección de Textos Dispersos de SR
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once bitácoras
(en orden descendente) acerca del Club 7
Número
y nombre y ‘link’ de cada bitácora:
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viernes, 12 de abril de 2019
Número “4”, Colección de Textos Dispersos de SR
=
Sergio
Román Armendáriz
Post Scriptum
MERCURIAL <a>, ANEXO e HIPÓTESIS
¿Nació en Quito,
el Club 7 <b> de Poesía de
Guayaquil?
(De su origen y composición, 1951-1962)
Señoras, señores:
He aquí el documento, su descripción y mis comentarios:
1.- Ledesma Vázquez, David (DLV).
La última generación poética de
Guayaquil. <c>
(2
págs.: portada y programa).
1.1.- La Portada del documento
(pág. 1), en lo pertinente, expresa:
1.1.1.- “EL Ateneo Ecuatoriano se
complace en invitar a la nueva modalidad de recitales comentados que, bajo el
rubro de Poesía Ilustrada, presentará el lunes 29 del mes en curso, a las 6 y
15 p.m., el poeta David Ledesma Vázquez. (Firman la tarjeta bajo el lema: “A la Fraternidad por la Cultura ”) Guillermo
Bossano, presidente, y, Francisco Sánchez Melo, Secretario, Quito, 23 de junio
de 1953.”
/ Archivo personal.
2.- El Programa
del documento (pág. 2), registra a:
2.1.-
Carlos Altamirano Sánchez (<1926>, “Ventana al Horizonte”)
2.2.-
Gastón Hidalgo Ortega (<1929>, “Del mar y su soledad”)
2.3.- Fernando
Casón (sic) Vera (<1935>, “Canción primitiva”)
2.4.-
Carlos Abadíe Silva (¿1933?, “Intimidad”)
2.5.-
Sergio Román Armendáriz (<1934>, “Mar ausente”)
2.6.- Jorge
Torres Castillo (¿1933?, “Anatomía de la paz y la huella”)
2.7.-
Carlos Benavides Vega (<1931>, “El pescador de estrellas”)
2.8.- David
Ledesma Vázquez (<1934>, “El deshabitado”)
3.- El Club
7 surgió de la amistad a las personas y a las palabras (de allí, “club”) de
cuya interacción brotó el verso social, existencial e íntimo.
3.1.- En ese
devenir, me apetece invocar la inspiración davídica de ese 29 de junio de 1953,
bautizándola con el nombre de “Recital pre-fundacional del Club 7” , ceremonia de la cual fue
oficiante, confidente y catalogador, Ledesma Vázquez, en la ciudad, local y fecha mencionadas.
4.- En tal ‘Programa’,
estuvo ausente Ileana Espinel Cedeño (1933), nuestra capitana, porque si
ponemos en revesa este 2010, once lustros, su texto no llegó a tiempo porque el
tren asmático de la conexión postal (entre Costa y Sierra y viceversa) se
entretenía demasiado amansando la
Nariz del Diablo, ese zigzag de setecientos metros y climas
adversarios esculpidos por un abismo andino ubicado entre Alausí y Riobamba.
4.1.- De las ocho personas que aparecemos en el
Programa, ingresarán en el libro liminar del Club, cuatro, pero únicamente tres
con la composición que las había representado: Hidalgo (Del mar y su soledad),
Román (Mar ausente), Ledesma (El deshabitado), cada una, por casualidad, aterrizada
en el cuarto lugar de la selección respectiva.
4.1.1.- En cambio, Benavides, presente en el
recital quiteño (1953, primer hemisferio) y en el reportaje de El Universo (1953,
segundo hemisferio), obtuvo su espacio en la antología (1954) pero, por autodisciplina,
eliminó su aporte inicial (El pescador de estrellas) pues siendo el único que
al acatar la disposición previa de insertar, por cábala, siete contribuciones
en cada sección, no quiso ser culpable de un desfase.
4.1.2.- “Intimidad” (Abadíe) estuvo presente en el
recital quiteño, en el reportaje de El Universo y en el diseño del libro plural
pero se apartó antes de la publicación. (¿Quisiera saber dónde circulan su obra
y su persona?
4.1.3.- “Ventana al horizonte” (Altamirano Sánchez),
“Canción primitiva” (Cazón Vera) y “Anatomía de la paz y la huella” (Torres
Castillo) estuvieron presentes en el recital quiteño pero se apartaron antes
del reportaje de El Universo y del diseño el libro plural. (¿Quisiera saber
dónde circulan los títulos mencionados?)
4.1.4.- M. Donoso Pareja e I. Espinel Cedeño no
estuvieron presentes en el recital quiteño pero sí lo estuvieron en el reportaje
de El Universo y en el diseño del libro plural, aunque Ileana permaneció y
asumió la jefatura del club, y Miguel se retiró antes de la publicación, hecho
que él confirma 47 años más tarde pero con una justificación que Sergio ignora,
pues Miguel en su “A río revuelto (Memorias de un yo mentiroso)” dice:
4.1.4.1.- “De por qué Club 7 lo integran solo
cinco. La historia es ésta: siete aprendices de poetas (…) iban a publicar un
libro que por el número de sus integrantes, se llamaría Club 7. / (…) / De
estos, según la malediciencia de nuestra aldea de entonces , dos eran homosexuales,
lo que (a él) y a Carlos Altamirano (a quien se confunde con Carlos Abadíe sea
por compartir el nombre de pila o sea porque los dos al constar en el programa
del recital quiteño, la larga memoria de medio siglo los mantenga mezclados)
les pareció mal y retiraron sus poemas cuando ya la portada estaba impresa y el
libro promocionado con ese nombre. / Así, para estigma de ellos (los que
retiraron los poemas), Club 7 es un libro integrado sólo por cinco autores.”
(Hasta aquí la cita de MDP). <d>
4.1.4.2.- Rodrigo Pesantez Rodas en su “Visión y
revisión de la literatura ecuatoriana” <f1>, tomo 2, pág. 544, sustituye
a Carlos Abadíe Silva por Carlos Altamirano Sánchez, y en la nota 72, pág. 566,
descubre su fuente en “A río revuelto” de Donoso añadiendo, sin embargo que,
“(…) en cambio Gonzalo Espinel Cedeño, poeta y hermano de Ileana dice que fue
Carlos Abadíe Silva.” (Yo estoy de acuerdo con Gonzalo y así lo he expresado en
diferentes oportunidades).
4.1.4.3.- El profesor Cristóbal Garcés Larrea
<d1> señala sólo a los cinco conocidos: Ileana, Sergio, David, Carlos y
Gastón y subraya la importancia de que sus nombres, al asociarse, hayan
constituido una generación.
5.- Reitero que, Benavides, fue el único que
acató la disposición previa de insertar,
por cábala, únicamente siete contribuciones en cada sección personal.
5.1.- (Los demás no cumplimos pues Ileana obsequió,
once. Y, Gastón, David y Sergio, ocho cada uno. Y, Donoso se aisló. Ídem,
Abadíe.)
5.1.1.- Cuarenta y dos, el total de composiciones,
fue una cantidad seca diferentísima a ese “49” fértil que habiamos urdido jugando al siete
por siete, cuarenta y nueve, y cuatro más nueve, trece. En fin, herencia infantil
que recoge un ocioso exiliado en Faenza o en San José de Costa Rica. - ¿Qué se
mezclan los tiempos? - Y, eso: ¿qué?, si el maestro de la poesía es el lenguaje
fílmico.
6.- Además, según el Programa, se trata de “La última generación
de poetas de Guayaquil” y se menciona, en general, “El estado de la poesía
entre los jóvenes poetas” (sic) pero, por supuesto, no se menciona el Club, aún
inexistente. Además, “8”
fue el número de participantes, lo cual demuestra que la preocupación
cabalística unida al “7” ,
no respiró en la agenda de esa actividad.
6.1.- Por eso, los colegas y amigos Carlos Altamirano Sánchez, Fernando
Cazón Vera y Jorge Torres Castillo lucen incluidos aunque un olvido posterior oxidó
la relación.
6.1.1.- Consta Carlos Abadíe Silva que luego se retiró para priorizar
su música. Pero no consta (por cosas del correo quizá o del destino), Miguel
Donoso Pareja, quien fue parte del conjunto hasta que en otro instante nos abandonó
para priorizar su narrativa.
7.- Luego de medio
siglo y cuatro años más, en el 2007, la buena voluntad de la Casa de la Cultura matriz incluyó a
David en la selecta Colección “Memoria de Vida”, gestión que el país agradece, aunque
es y será deseable que la cita que a continuación se transcribe, hubiese sido
menos imprecisa: “1953: (DLV) Realiza la
primera lectura de sus poemas en el Ateneo del Ecuador” (Obra Poética Completa, pág.
26, en: Cronología biográfica, págs. 23-29).
7.1.- Coinciden el año y el lugar pero,
indudablemente, el
fondo desdibuja el sentido de la presentación de La
última generación poética de Guayaquil. Poesía Ilustrada (Recital pre-fundacional
de nuestro Club), pues no sólo la gestión aparece en calidad de una “primera
lectura” (hubo otras, aunque el dato no sea relevante), pero lo que sí merece
rectificación es señalar que la tal lectura (aunque David con su destreza
histriónica haya sido el único intérprete), en verdad incorporó ocho textos
correspondientes a cada uno de los 8 líridas de la lista del grupo en ciernes.
7.1.1.- Por lo tanto,
sobre lo singular predominó lo plural (característica constante de nuestro
quehacer). <c2>
7.1.2.- Dos recortes de prensa y la invitación atinentes ayudan a fijar el comienzo de unos tres o cuatro meses que deben haber
transcurrido desde el rito davídico del 29 de junio en San Francisco de Quito,
ciudad capital, hasta cuando el Club 7 se constituyó oficialmente en
Santiago de Guayaquil, ciudad puerto, en el segundo semestre del mismo 1953.
Todo, a raíz de un par de hechos:
7.1.2.1.- Un reportaje difundido por El Universo, diario porteño, texto
semiextraviado que acaso esté navegando o naufragando en algún álbum privado
o en alguna hemeroteca oficial, el cual guarda información del equipo primigenio
completo. (Yo lo tuve pero los viajes y el descuido lo ahogaron. ¡Ojalá
resucite!)
3.2.- Un concierto entonado en El Telégrafo, radioemisora porteña, por Ileana
y David, él, enjuiciando a Dios en una esquina del barrio, a la manera de la
‘Espergesia’ de Vallejo, y, ella, a la manera de Neruda del ‘Canto General’, defendiendo
la memoria de los Rosenberg, pareja asesinada en la silla eléctrica acusada de
espionaje al servicio del régimen comunista-soviético.
3.2.1.-A propósito, en el capítulo de Ileana Espinel Cedeño, en www.diccionariobiográficoecuador.com <ch>, nuestra compañera
confiesa:
3.2.1.1.- “En 1951 (sic) durante un recital radial en El Telégrafo,
David Ledesma y yo –dice Ileana- dedicamos un par de poemas a protestar por la
condena a muerte de los esposos Rosenberg acusados de espías en los Estados
Unidos, pues nos horrorizaban el macartismo y la silla eléctrica. Mi “Elegía
por los mártires” (los Rosenberg) terminaba así. “Maldito seas, Eisenhower” (el
entonces presidente yanqui) y el de David: “… Daré de patadas a Dios en una
esquina”.
3.2.1.2.- Ileana no publicó su “Elegía” pero David, sí: “Y un hombre
pobre y solo y fracasado / puede matar a Dios en una esquina / con piedras, a
palos y a patadas.” (“El deshabitado”. En: Club 7: Casa de la Cultura , Núcleo del
Guayas, págs. 71-72, penúltima estrofa. 1954, es el año del libro pero 1953
corresponde a su escritura y a su difusión por medio del recital en Quito y del
reportaje en Guayaquil).
3.3.- Era la Guerra Fría
versus el corazón ardiente.
4.- Volviendo al reportaje de El Universo (algún día a ubicar en aquel segundo
semestre de 1953), con versos, fotos y datos constamos los siete (los 5 de la
aventura -Benavides, Espinel, Hidalgo,
Ledesma y Román- más Donoso y Abadie). Y, ¿qué pasó con Torres, Cazón y
Altamirano cuando se apagó el campanario de Quito, en el cual, los tres
figuraron? Se puede aducir que hicieron mutis por el foro pero ésta es una
frase que pide justificación.
4.1.- Sin embargo, por el nombre de pila que comparten, persiste el tópico
de confundir a Altamirano S. con Abadíe S. (a quien, para distinguirlo, llamábamos
‘Charlie’ por su afición a cantar en inglés), deslinde que exige tomar en
cuenta los detalles antes anotados, esto es, Altamirano Sánchez nos acompañó sólo
en el oratorio capitalino (lo propio, Cazón y Torres), mientras Abadíe Silva además
lo hizo en la faena gráfica ulterior <d> capaz de provocar “esa atracción
que ejercen las páginas donde se han impreso (…) esos grandes márgenes y esa
desigualdad de líneas, que son (o, encierran) una promesa”. <e>
4.1.1.- Así, pues, esas dos o tres páginas de El Universo constituyeron
un despliegue no acostumbrado de mercadotecnia generosa, acaso porque tuvimos
madrinas y padrinos que nos obsequiaron el pasaporte y la visa
indispensables para ingresar “al severo Helicón donde ellas y ellos moraban”,
de acuerdo con la afirmación de Tomás Pantaleón Tapia (1920-1988), asceta.
5.- Es vertebral para nuestra biografía clubsiética y, a lo mejor, para
nuestra literatura nacional <f>, rescatar esa Acta de nacimiento extraviada
dentro de un ejemplar impreso dentro de un bosque de ciento ochenta órbitas de
la tierra alrededor del sol, en 1953, entre julio y diciembre. Ojalá lo exhumemos.
¡Pronto!
Verificación de
la hipótesis:
¿Nació en Quito,
el Club 7 de Poesía de Guayaquil?
Concluyo:
Fue un amor a primera vista la idea de
integrarnos cumpliendo los tres móviles clásicos:
El ético, por el deber de servir. El
hedónico por el placer de compartir. Y el pragmático por el placer y el deber
de publicar.
En Guayaquil, de 1951 a 1952, ocurrió el
cortejo.
En 1953, en la capital y en el puerto,
la cópula.
El parto, de 1954 a 1960, entre los
atardeceres sobre los esteros.
Después, la sombra máxima, 1961 y
1962.
Mínima contribución íntima,
existencial y social, al Ecuador, el Club 7 dijo su palabra. Ya no es suya.
Ahora es de quien la necesite, la disfrute o la olvide.
Referencias e
imágenes
I.- Referencias
<a1> Mercurial, vocablo que recuerda al dios pagano de la comunicación,
al primer planeta del sistema solar y a una planta herbácea cuyo zumo sirve de
purgante.
<a2> Mercurial eclesiástica (El libro de las verdades, 1884) recoge estas
tres condiciones que caracterizan la memorable respuesta de Juan Montalvo
(1832-1889, prosista emblemático del Ecuador) al arzobispo de Cuenca, Ignacio
Ordóñez, quien condenó al fuego eterno (comienzo de 1884) los 7 tratados (1882, el primer tomo-1883,
el segundo).
<a3> Dicha Mercurial expresa su invectiva ideológica con un alarde estilístico
que, por ejemplo, convierte cada párrafo de la condena en el apellido de cada
capítulo del opúsculo.
<a4> Mercurial poética, política y periodística integran este ensayo
dedicado a las tres facetas de la personalidad de David Ledesma Vázquez
(1934-1961, poeta emblemático del Ecuador).
<b1> Club 7, Casa de la
Cultura , Guayaquil, 1954 (Carlos Benavides Vega, Ileana
Espinel Cedeeño, Gastón Hidalgo Ortega, David Ledesma Vázquez, Sergio Román
Armendáriz) Y, Triángulo, Casa de la Cultura , Guayaquil, 1960
(David Ledesma, Ileana Espinel, Sergio Román).
<c1> Ledesma Vázquez, David. La Última Generación Poética de Guayaquil /
Poesía Ilustrada (sic). Quito,
Ateneo Ecuatoriano, 23 de junio de 1953. (Archivo personal).
<c2> Ledesma Vázquez, David. Obra Poética Completa, Colección
Memoria de Vida. Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana ,
2007. 267 págs. (Allí se consigna que en ”1953:
(DLV) Realiza la primera lectura de sus poemas en el Ateneo del Ecuador”,
Ob. cit., pág. 26, en: Cronología biográfica, págs. 23-29).
<ch> Pérez Pimentel, Rodolfo. www.diccionariobiográficoecuador.com Colección virtual compuesta por 1600
capítulos distribuidos en 23 tomos.
<d> Donoso Pareja, Miguel. A río revuelto, memorias de un Yo
mentiroso. Quito, Seix Barral.
Colección Biblioteca Breve, 2001, pág. 104 de 440: “De por qué CLUB 7 lo
integran sólo cinco”.
<d1>
Garcés Larrea, Cristóbal. Panorama de la
poesía guayaquileña. (En; Guayaquil 70, Metrópoli dinámica: Publicaciones
Aguilera Malta <págs. 215-241>, 17 de diciembre, 1970. Pág. 215.)
<e> Menard, René. Reflexiones sobre la poesía. Buenos
Aires, ALPE (La palabra y el mundo, Colección dirigida por Raúl Gustavo
Aguirre). Cap. 3: A un joven poeta, pág. 51 de 61.
<f1> Pesántez Rodas, Rodrigo
(RPR). Visión y revisión de la
literatura ecuatoriana (2 tomos, 2da. edición). México, Frente de
Afirmación Hispanista, 2010. 668 págs.
<f2>.- Se sugiere del TOMO I de
RPR, el segmento contenido entre las
páginas 216-272 acerca del Modernismo cuyas vertientes incluyen, en especial,
la “tetrarquía luminosa”, compuesta en orden de nacimiento por Ernesto Noboa y
Camaño (1889-1927), Humberto Fierro (1890-1929), Arturo Borja (1892-1912) y
Medardo Ángel Silva (1898-1919), cuyos sendos títulos cardinales son: La
romanza de las horas (1922), El laúd en el valle (1919), La flauta de ónix
(1920) y El árbol del bien y del mal (1919).
<f3>.- Se sugiere del TOMO II de
RPR, dos segmentos que corren entre la 523-566 y la 601-643, atinentes a los
siguientes grupos: Madrugada (1944), Élan (1947), Presencia (1950), Umbral
(1952), Club 7 (1953), Generación Sesenta (1960), los Tzántzicos (1963) y los
Independientes (libérrimos en ubicación por fechas y facturas).
Imágenes
Imágenes
del Club 7, libro plural. Guayaquil, Casa de la Cultura , 1954. 99 págs.
I.- Doble tapa externa. (En
la parte superior, se aprecia la signatura de la Biblioteca de la Universidad de Costa
Rica.)
II.- Índice, pág. 97.
III.- Índice, pág. 98.
IV.- Presentación,
(corresponde a la pág. 5).
V.- Colofón (corresponde a
la pág. 99).
Imágenes
del Recital pre-fundacional del Club 7. Quito, Ateneo Ecuatoriano, 1953. 3
págs. Y una alusión.
VI.- Portada del recital.
VII.- Programa del recital.
VIII.- Invitación y notas
de prensa del recital.
IX.- Alusión.- La Obra Poética
Completa, de David Ledesma Vázquez (CCE, 2007), en la Cronografía
biográfica, dispone apenas de dos líneas imprecisas para mencionar el recital.
Apartado 808-2050
San José, Costa Rica,
C.A.
Sergio Román Armendáriz, ECUADOR, 1934
Miembro del CLUB 7 (poética modernista),
Profesor de producción escrita y
audiovisual,
Universidad de Costa Rica, 1980-1992
CR 2010
CALIGRAFÍA DEL EXILIO
Número “3”, Colección de Textos Dispersos de SR
CALIGRAFÍA DEL EXILIO
- PADRE
- AL SEÑOR DEL VERSO ECUATORIAL
- RECORDANDO UNA TARDE EN EL PARQUE DE LAS IGUANAS
- FEBRERO, DÍA OCTAVO
PADRE
I
¿Dónde estabas
padre
esa noche
cuando un aviador solitario devoró de un salto único,
por vez primera, el cielo del Atlántico?
¿Cuál fue el barco que te trajo de Odessa a Buenos
Aires
y el tren que te llevó a Chile
y la ola que te ancló en Guayaquil?
¿Y tus amantes,
esas mujeres del sur que te regalaban delicados
perritos de lana que aún juguetean prisioneros contigo en las fotografías del
álbum familiar, ¿cómo eran?
¿Y esa eléctrica información telegráfica que tú
seguiste hipnotizado junto al puñetazo macanudo de Firpo que expulsó fuera del
ring al brutal yanqui Dempsey? *
¿Y la seda de tus corbatas?
¿Y tus tangos?
¿Y tu tranvía que corría desvaneciéndose por la
avenida Alfaro
allí
en el borde de los bombardeos de la segunda guerra
mundial cuando Alemania extendía su color nazi por Europa hasta que el pueblo
soviético de Stalingrado congeló esa invasión con un invierno y dos millones de cadáveres?
II
Han pasado los años
padre
y aquí me tienes exiliado en una terraza del Distrito
Federal de México
y en vano trato de concentrarme en un argumento que
debo entregar mañana al Centro Universitario de Estudios fílmicos.
(A propósito,
¿recuerdas que en mi infancia,
tú me acompañaste a ver aquella película en negro y
blanco que inició mi afición por las imágenes en movimiento en ese viejo
cinematógrafo
allá
en el barrio de
los astilleros?)
III
En la terraza,
un breve perro idéntico al de tus fotografías,
como si se hubiese escapado del álbum familiar por
encima del tiempo y de tu muerte,
juguetea,
hoy,
a mi alrededor
mientras al azar elaboro estas preguntas y tantas
otras que nunca tuve la claridad o la valentía de hacerte, por ejemplo:
‘¿Quién eras, padre, quién, quién eras?’,
interrogaciones que se han quedado en mi alma, para siempre, sin respuesta…
1979, agosto. México DF, Colonia del Valle
* La llamada ‘Primera pelea del siglo’ (15 asaltos por
el campeonato mundial de los ‘pesados’), enfrentó al estadounidense Jack
Dempsey (1895-1983) versus el argentino Luis Ángel Firpo (1894-1960), el 14 de
septiembre de 1923, en Nueva York. El combate concluyó con una decisión que aún
causa polémica.
AL SEÑOR DEL VERSO ECUATORIAL
Gracias a su respiración de imágenes y palabras,
Hugo Mayo, *
señor del verso ecuatorial del siglo veinte,
yo cultivé semejanzas y diferencias
con usted
con su vocabulario adán
con su particular gramática
con su utopía civil
con sus ochenta espléndidos años que se atropellan
todavía encima de su ‘Motocicleta dadá’,
revista y carretera que atravesé con los pies
descalzos de muchacho deslumbrado
desde su ‘Zaguán de aluminio’,
áspero texto suyo cuyos originales se extraviaron
misteriosamente en una imprenta oficial y tuvo que recuperarlos, letra a letra,
de memoria, sesenta años después,
hasta aquel día mexicanísimo cuando el presentimiento
estrujó mi corazón y dejando inconclusa mi tarea cotidiana
de pronto grité:
‘Necesito escribirle al maestro’
y sin esperar contestación en esa época aún humana
pero lentísima anterior a las computadoras,
envié al azar
por el correo antiguo
un mensaje escrito a mano
dentro de un sobre escoltado por vistosas estampillas,
dirigido a su
‘Departamento de Rentas del Palacio Municipal en ese
Guayaquil inexplicable del Ecuador país amazónico ubicado en la América del
Sur’,
oficina en donde su musa iconoclasta
y usted,
en una especie de herejía y sacramento
flotaban
entre operaciones matemáticas
e informes burocráticos
y trámites administrativos conducentes a fijar
impuestos o exenciones
pero
por una pirueta del destino
de alguna manera mi carta se cruzó con su respuesta
que encerraba
una metafórica despedida del paisaje y una dedicatoria
para mí
entretejidas en su terrible y bellísima “Magia de un
final”,
tesoro que mis duendes extraviaron en alguna
inesperada esquina del tiempo
aunque yo lo he conservado íntegro y celoso en mi
corazón confundido y en mi furiosa memoria,
¡Poeta!,
así aprecié tu gesto al igual que una invitación o una
aprobación tácitas para que yo continúe creando imágenes y palabras
al margen de los premios oficiales y de las ediciones
de lujo y de las antologías arbitrarias y de las academias
asumiendo entonces que me habías aceptado por fin y en
silencio como era tu costumbre
a la manera de un casi inevitable y pobre heredero
literario de tu estirpe
por ser tal vez
tú y yo
tan distantes en el estilo y en el gusto de las
generaciones
y sin embargo
tan próximos en la libertad y en la lealtad al rayo
del pueblo
y al fuego sin tregua de la poesía.
1981, febrero. México DF, Colonia Roma
* Mayo, Hugo, seudónimo de Miguel Augusto Egas (Manta
1897-Guayaquil 1988). Introductor de la vanguardia en el país (1919-1933), creó
su revista dadaísta ‘Motocicleta’ (1927) para chocar contra el modernismo. A
pesar de esto y, sobre todo, en cuanto al estudio de las posibilidades
polisemánticas y antípodas del vocablo, influyó en el ‘Club 7’ (pues siempre
fue muy amistoso y muy conversador con sus miembros) en cuyo primer libro
plural, presentó a Gastón Hidalgo Ortega (1929-1973). En: Benavides, Espinel,
Hidalgo, Ledesma y Román. ‘Club 7’. Guayaquil, Casa de la Cultura, 1954.
(Págs.45-46, de 99). Se dice de ‘Motocicleta’, que circularon sólo cuatro
números, hoy extraviados. / Después de 1933, HM trabajó en la Municipalidad de
Guayaquil desde donde, en sus breves ratos libres, mantuvo correspondencia con
algunos literatos del mundo. Publicó ‘El zaguán de aluminio’ (1982, sesenta
años después del extravío de los originales en la imprenta, 1922). Por eso,
incluyó una nota inicial que subraya: ‘Lo que más recuerdo de los 15 poemas que
lo integraban, está aquí.’
RECORDANDO UNA TARDE EN EL PARQUE DE LAS IGUANAS
Aún convaleciente
del trauma que te provocó ‘El extranjero’ (de Camus), *
ese sinsentido de la existencia que te obsequió Mónica
en la clínica donde te recuperas de la reciente agresión que te causaron tus
enemigos políticos en la esquina de las calles 10 de Agosto y Boyacá,
ahora,
a paso lento transcurres por un espacio desconocido
aunque lo habías visitado muchas veces antes pero nunca bajo la seducción de la
yerba que te complace y te hipnotiza
de pronto
al otro lado de la fuente
una pareja de adolescentes embellecidos por su
aproximación al sexo
y el regocijo de la vegetación tropical
revientan
en ti
algo sustancial y seroso
y las imágenes y las palabras del texto francés que
llevas en tus manos, transparentan la realidad y la transforman
y quisieras huir o dejarte caer porque la ansiedad te
sofoca
y Mónica* lee, en voz baja, solo para ti, la mejor
página del libro cuando el personaje principal avanza hacia la muerte en medio
de los gritos de júbilo de la multitud que, antes que el verdugo, ejecuta el
crimen que tú observas con los ojos cerrados
de pronto
conoces al señor Camus en un asiento vecino en el
instante desde el cual confiesa que cada acto y cada omisión no fueron
colocados al azar sino que están allí hasta la eternidad
espiándote
con tierna crueldad inagotable
con amoroso odio
para herirte y refaccionarte y volver a herirte
dentro de un infinito e ilimitado círculo de rosas
amarillas.
1983,
s/m. San José CR, La Uruca
* Camus, Albert (Argelia, 1913-Francia 1960), autor de
‘El extranjero’ (1942), novela emblemática del existencialismo [una de las tres
corrientes estético-políticas que influyeron en la poesía del ‘Club 7’
(Ecuador, 1951-1962). Las otras dos corrientes fueron, la floración íntima y el
compromiso social.]
* Mónica Lys (autora de ”Temario”), escritora guayaquileña
de la década 1951-1962: “Horizonte”, “Club
7”, etc.
FEBRERO, DÍA OCTAVO
Quizá
por última vez
aquí
en el espejo
y ‘antes del desayuno’ *
contemplas
la navaja y la espuma y el asombro que usas para
afeitarte
y el agua extranjera que forma hilos breves y perlas
diminutas
contra tu rostro
en donde apenas puedes reconocer el gesto de aquel
adolescente que
alguna vez
fuiste
en ese Ecuador tuyo y ajeno
entonces
tiembla en tus manos la navaja
y en tu cuello luces un tenue collar purpurino
bajo una melancolía mansa que va cubriendo y borrando
tu cuerpo y tu sombra
hasta la eternidad
pero
mañana
después de las investigaciones que tu ausencia
provoque
el gerente del hotel mayor de esta ciudad de …
ordenará la limpieza minuciosa de esa habitación que
has venido ocupando durante siete lunas
según reza el registro que firmaste en calidad de
huésped
en tanto
la oficina internacional para la cual trabajas
puntualmente
remitirá este papel y otros etcéteras
a tu casa en Curridabat de Costa Rica
aunque esa ‘limpieza minuciosa’ deje fuera del
inventario
los capítulos siguientes:
Primero.- Sueños rotos.
Segundo.- Enlaces frágiles.-
Tercero.- Decisiones suspensivas.
Y la revolución permanente que
a pesar
de la burocracia y del imperialismo
continuará estremeciendo el mundo y enrojeciendo
nuestros corazones
y la intimidad y el riesgo, amor, que compartimos
gozosos
y la lección de dignidad del pueblo nuestro de cada
día y de cada noche
y la poesía
espejo que nos ahogó y nos resucitó
en su luz.
Siempre.
1985, s/m. Curridabat CR, De la Plaza del
Sol: 550 metros al sur
* ‘Antes del desayuno’ (1916), monólogo de
Eugene O’Neill (EE. UU. de A., 1888-1953). Un hombre a quien el público no ve
pero adivina, está afeitándose en el cuarto de baño. La mujer, a quien sí se ve
en la sala-comedor, habla y habla y habla. Así, en un espacio y en un tiempo
mínimos, entre el despertarse y el tomar el primer alimento, y entre una
habitación cerrada y una habitación escondida, ocurre el suicidio, fuera de
acta, al estilo clásico.
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